Manifiesto 8 marzo 2026
Cada 8 de marzo, la Comisión de Mujer y
Género de la Asociación de Derecho Penitenciario Rebeca Santamalia (Asdepres)
aprovecha el carácter reivindicativo de esta fecha para dirigir la mirada hacia
quienes casi nunca aparecen en este día señalado: las mujeres presas. Mujeres
que, además de enfrentar la privación de libertad, sufren una triple condena
marcada por el abandono institucional, el estigma social y la invisibilidad.
Sus historias, sus necesidades y sus derechos permanecen demasiadas veces fuera
del foco, como si su condición de mujeres quedara anulada tras los muros de la
prisión.
Las cárceles siguen pensadas mayoritariamente
desde una lógica patriarcal que ignora las realidades específicas de las
mujeres. La falta de recursos adecuados, las dificultades para mantener
vínculos familiares, la escasez de programas con perspectiva de género o la
insuficiente atención a la salud física y mental son solo algunas de las formas
en las que esta desigualdad se materializa.
Muchas de ellas son madres, cuidadoras,
mujeres atravesadas por historias de pobreza, violencia, drogodependencia,
sufrimiento mental o exclusión, cuyas trayectorias vitales rara vez son tenidas
en cuenta. La mayoría de sus delitos están relacionados precisamente con estas
condiciones, que se agravarán tras su paso por la prisión. Por ello, los
estándares de las Naciones Unidas, recogidos en las Reglas de Bangkok (2010),
abogan por medidas alternativas a su encarcelamiento.
Las Reglas 57 y siguientes de las Reglas de
Bangkok manifiestan que "Una proporción considerable de mujeres delincuentes no
plantean necesariamente un riesgo para la sociedad y su encarcelamiento puede
no ayudar, sino que dificulta, su reinserción social. Muchas de ellas están en
la cárcel como resultado directo o indirecto de los múltiples niveles de
discriminación y privaciones, a menudo a manos de sus esposos o compañeros, su
familia y la comunidad.En consecuencia, las mujeres delincuentes deben ser
tratadas con equidad en el sistema de justicia penal, teniendo en cuenta sus
antecedentes y las razones que las han conducido al delito cometido, así como
la atención, asistencia y tratamiento en la comunidad, para ayudarlas a superar
los factores que conducen al comportamiento delictivo".
Las mismas Reglas reflejan que "una gran
proporción de las mujeres tienen necesidades de cuidados de su salud mental,
adicción a las drogas, dependencia al alcohol o sufren el trauma de la
violencia doméstica o abuso sexual" por lo que "debería aplicarse un programa
de tratamiento adecuado al género que aborde sus necesidades más efectivamente
que el violento ambiente de la cárcel."
Entre los
posibles programas "podrán figurar cursos terapéuticos y orientación para las
víctimas de violencia en el hogar y maltrato sexual, un tratamiento adecuado
para las que sufran discapacidad mental, y programas de educación y
capacitación para aumentar sus posibilidades de empleo", que pueden
implementarse a través de recursos comunitarios ajenos a la privación de
libertad.
Además las Reglas de Bangkok
ponen el acento en que los Estados Miembros deben tener en cuenta "los
Principios Básicos de las Naciones Unidas sobre la utilización de programas de
justicia restaurativa en materia penal" de cara a elaborar "respuestas
adecuadas para las mujeres en el sistema de justicia penal, cuando sea
apropiado."
Este 8 de marzo alzamos la voz
para denunciar esta invisibilización y reclamar una mirada feminista también
dentro del sistema penal y penitenciario. Porque los derechos humanos no se
suspenden tras una condena y la dignidad no puede quedar encerrada entre rejas.
Reivindicamos actuaciones legislativas que propongan medidas no privativas de libertad,
políticas públicas que reconozcan a las mujeres presas, que atiendan sus
necesidades y que garanticen condiciones de cumplimiento, humanas y con
perspectiva de género.
Porque si no avanzamos todas, la
igualdad es solo privilegio. 8 de marzo de 2026
Comisión Mujer y Género "Asdepres"